Origins: la joya oculta de la serie Arkham

La cronología de la serie de videojuegos Batman: Arkham empieza con el más menospreciado e infortunado de los cuatro: Arkham Origins.

David H. Rosales

3/4/20267 min read

black blue and yellow textile
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Realizado en 2013 por el desarrollador WB Games Montréal mientras Rocksteady concentraba sus recursos y talentos en el cierre monumental de la serie —Arkham Knight (2015)—, Origins es el único título que no ha sido remasterizado y relanzado como Arkham Asylum (2009) y Arkham City (2011), ambos incluidos en la colección Return to Arkham (2016) para PS4, Xbox One y PC.

A pesar de haber sido lanzado hace más de una década y de no haberse anunciado su remasterización, Arkham Knight sigue impresionando por el diseño colosal de Ciudad Gótica y la perfección en detalles como la textura y movimiento de la capa del superhéroe, y las ondulaciones del mar oscuro e intranquilo que rodea el escenario de la trama.

Mientras tanto, Origins se ha convertido en una pieza para los jugadores «completistas», aquellos que exploran hasta el último rincón de cada mundo abierto y quieren conocer a todos los personajes de cierto universo.

Para los jugadores de PC, Origins está disponible en Steam, en una versión bastante depurada de los glitches por los que el videojuego fue tan criticado en sus inicios. Quienes prefieren las consolas, pueden desempolvar sus PS3, Xbox 360, Wii U o jugarlo online en Playstation Plus, aunque esta última opción los expone a un frustrante delay entre controles y acción.

Más allá de las fallas técnicas corregidas desde su lanzamiento y la falta de una versión remasterizada, Arkham Origins merece una suerte muy distinta a la cual fue condenado por la mercadotecnia del gaming. Son más sus aciertos, muchos de ellos magistrales, que sus defectos con respecto a los demás títulos de la saga.

Realizado en 2013 por el desarrollador WB Games Montréal mientras Rocksteady concentraba sus recursos y talentos en el cierre monumental de la serie —Arkham Knight (2015)—, Origins es el único título que no ha sido remasterizado y relanzado como Arkham Asylum (2009) y Arkham City (2011), ambos incluidos en la colección Return to Arkham (2016) para PS4, Xbox One y PC.

A pesar de haber sido lanzado hace más de una década y de no haberse anunciado su remasterización, Arkham Knight sigue impresionando por el diseño colosal de Ciudad Gótica y la perfección en detalles como la textura y movimiento de la capa del superhéroe, y las ondulaciones del mar oscuro e intranquilo que rodea el escenario de la trama.

Mientras tanto, Origins se ha convertido en una pieza para los jugadores «completistas», aquellos que exploran hasta el último rincón de cada mundo abierto y quieren conocer a todos los personajes de cierto universo.

Para los jugadores de PC, Origins está disponible en Steam, en una versión bastante depurada de los glitches por los que el videojuego fue tan criticado en sus inicios. Quienes prefieren las consolas, pueden desempolvar sus PS3, Xbox 360, Wii U o jugarlo online en Playstation Plus, aunque esta última opción los expone a un frustrante delay entre controles y acción.

Más allá de las fallas técnicas corregidas desde su lanzamiento y la falta de una versión remasterizada, Arkham Origins merece una suerte muy distinta a la cual fue condenado por la mercadotecnia del gaming. Son más sus aciertos, muchos de ellos magistrales, que sus defectos con respecto a los demás títulos de la saga.

Duros inicios

Origins es el único de los cuatro juegos en los que no se oye la voz insondable de Kevin Conroy —el mejor Batman animado, sin lugar a discusión— ni las carcajadas maniáticas de Mark Hamill como el Joker. Sin embargo, Roger Craig no es solo verosímil, sino formidable como un Caballero de la Noche en el inicio de su cruzada contra el crimen, y Troy Baker, leyenda en la actuación para videojuegos, dejó para la posteridad una de las interpretaciones más genuina y terroríficamente psicóticas de El Guasón.

La gran lucha de Batman en Origins es contra su propia ira y dolor, y eso se entiende con toda claridad gracias a la versatilidad de Craig. La interacción entre el aspirante a héroe —aún no superhéroe— y Alfred es casi la de un adolescente rebelde y su padre: el tutor de Bruce Wayne teme por la vida del joven millonario, lo reprende cuando golpea a los policías corruptos de Ciudad Gótica y lo anima a buscar alianzas entre los que aún no han sido corrompidos por las mafias, pero su protegido recibe esas palabras como un cuestionamiento a sus capacidades y fortalezas.

El Guasón encarnado por Baker es un sociópata que ha traspasado los límites del sadismo y el masoquismo en su búsqueda de un sentido de vida. Solo se siente vivo en medio del sufrimiento y del caos; reconoce en Batman todo lo opuesto: la persistencia del orden y el afán de justicia. Odia y teme al mismo tiempo lo que simboliza el Caballero de la Noche, porque dentro de ese equilibrio no puede vivir. Este Joker necesita de la violencia y la crueldad para ser alguien entre los otros.

Otra gran interpretación es la de Bane, a cargo del actor JB Blanc, superior en concepto a la de Tom Hardy en la película El Caballero de la Noche Asciende (2012) y a la de Arkham Asylum. En Origins, Bane es un líder militar ideológica y psicológicamente empecinado en la destrucción de Batman. Posee el carisma y la brutalidad para comandar cientos o miles de reclutas dispuestos a morir y sangrar por él, como queda claro en los diálogos entre sus secuaces.

El Bane de JB Blanc es tan verosímil como la máxima cabeza de un grupo guerrillero o paramilitar en Latinoamérica. No cae en la grandilocuencia mesiánica del largometraje de Christopher Nolan y tampoco se reduce a la caricatura lingüística de un bandolero latino.

Origins rinde homenaje a las historietas más realistas de Batman —por ejemplo, Batman: Year One— y minimiza los elementos sobrenaturales que aparecen en Arkham City, como la inmortalidad de Salomon Grundy y Ra's al Ghul, y el carácter plenamente monstruoso de Clayface.

En Origins los villanos son ante todo mafiosos, terroristas o mercenarios. Salvo el Joker y Shiva, a ninguno lo motiva otra causa diferente al poder y el dinero. Cada enfrentamiento clave presenta al jugador problemas y perspectivas diferentes. Algunos son más convencionales, como el de Deadshot, Copperhead y Shiva; los de Mad Hatter, Deathstroke, Firefly y Bane exigen agilidad en los comandos y adaptación dimensiones cambiantes.

El combate sigue el modelo de Asylum y City, basado en la velocidad de respuesta, la coordinación entre ataques, contraataques y evasiones, y la combinación de armas no letales. Además de unos guantes eléctricos capaces de traspasar escudos y armaduras, la gran novedad del juego es la mayor agresividad de Batman, palpable en las cinemáticas, el final en cámara lenta de los enfrentamientos y las formas de neutralizar a los enemigos. El ritmo de las peleas es menos vertiginoso, pero más visceral.

Otros aciertos son el diseño una Ciudad Gótica detenida entre los años 30 y 40 del siglo pasado, rescatada de las aguas y las ruinas de Arkham City, y la banda sonora de Christopher Drake, cuyas obstinadas campanas y acordes oscuros ayudan al jugador a perderse entre la penumbra y la nieve de una ciudad desolada en navidad.

La historia de Origins ocurre durante la nochebuena, mientras los ciudadanos se refugian de una tormenta invernal en sus casas. La decoración sin alegría y la soledad de las calles permanecen en la memoria del jugador.

Dificultades

Narrativamente, el videojuego es una obra maestra. Las expansiones, como la misión extra «Cold, Cold Heart», aportan episodios de gran interés a la leyenda de Bruce Wayne y Batman, así como una de las armaduras mejor diseñadas de la saga. De igual manera, la modalidad de entrenamiento del joven Bruce en un remoto lugar de Asia y la posibilidad de combatir o infiltrarse en mapas adicionales como Deathstroke, suman a las razones por los cuales vale la pena descargar Arkham Origins o volverlo a jugar en las consolas para las que fue lanzado en 2013.

Eso sí, los gamers deben ser conscientes de la principal dificultad de Origins: el sistema de desafíos del videojuego puede requerir múltiples repeticiones de la historia, puesto que algunas de las pruebas, como ejecutar ciertos tipos de takedowns, únicamente son realizables en escenarios específicos. Basta un vistazo rápido a foros para entender cuánta planeación requiere completarlos sin tener que pasar a las modalidades más difíciles.

Entre las flaquezas del juego está el diseño de los skins de Batman. Varios son llamativos, como el de Batman Red Son, pero la mayoría parecen deslucidos o cómicos.

Para quienes padecieron las 440 pruebas del Riddler en Arkham City y para los masoquistas que se entretuvieron con ellas, Origins también ofrece altas dosis de lo mismo, pero no tan cuantiosas.

El videojuego enfatiza en lo detectivesco. Ese énfasis contribuye a su realismo y lo diferencia de los otros títulos de la serie, si bien los gamers más aficionados a la aventura, los enfrentamientos y el movimiento constantes pueden impacientarse con la recolección y análisis de pruebas.

En cuanto a los glitches, quienes descarguen el juego en Steam deben entrar con precaución en el club «My Alibi». Si por alguna razón abren una puerta en ese lugar y Batman empieza a caer en las tinieblas hasta morirse al cabo de unos minutos, basta salirse de la historia y jugar un par de desafíos como Deathstroke o Bruce Wayne. Al menos, esa fue la solución para este servidor.

En términos generales, Batman: Arkham Origins es una de las creaciones más espléndidas del universo al que pertenece. Solo tiene que envidiar la excelencia gráfica de Arkham Knight y el sistema de desafíos de City, mucho más amigable para el usuario.

Origins garantiza una experiencia épica, melancólica y realista en la que siempre será fácil perderse por muchas horas.