Chuck Norris en los videojuegos: el ícono gamer que nunca morirá

Sin la rudeza y el carácter imperturbable que transformó a un veterano de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en superhéroe de las películas de acción de los años 80 y en estrella de la televisión una década más tarde, muchas películas de rescate en la selva y muchos «shooters» tácticos no existirían. Obituario.

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Por David H. Rosales

3/20/20263 min read

Más que un artista marcial y un actor, Chuck Norris se convirtió en el ícono más entrañable del cine de acción de los años 80. Su primera aparición en un videojuego data de 1983, cuando su imagen apareció en el empaque de Chuck Norris Superkicks, un prototipo de «beat 'em up» para consolas como Atari 2600 y Commodore 64.

Bring on the Pain (2008) y Nonstop Chuck Norris (2017) fueron dos juegos que rindieron homenaje a la leyenda en dispositivos móviles, combinando la admiración por su destreza en las artes del combate y la exageración humorística que acompaña su nombre desde principios del nuevo milenio.

Más recientemente, formó parte del elenco de Crime Boss: Rockay City, un «shooter» de Ingame Studios lanzado en 2023, disponible en Steam por solo 4.800 pesos colombianos.

Al margen de estas apariciones en el universo gamer, y de los atributos de invulnerabilidad cómicamente atribuidos a Norris, varias de las películas que protagonizó marcaron tendencias cinematográficas que, a su vez, continúan influenciando la industria de los videojuegos.

Sin las sagas de Missing in Action y Delta Force es muy probable que «shooters» tácticos en tercera persona, como los de las series SOCOM y Tom Clancy’s Ghost Recon no existieran. Tanto Rambo II (1985) y Predator (1986), que consolidaron en el imaginario de cinéfilos y jugadores el subgénero de guerreros solitarios capaces de aniquilar a todo un ejército, vinieron después de las primeras incursiones de Chuck Norris en la jungla.

Del combate a la fama

Carlos Ray Norris, luego conocido mundialmente como «Chuck», nació en Ryan, un pueblo con menos de 700 habitantes en el estado de Oklahoma, de acuerdo con el censo de 2020. Se unió a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1958, que lo llevó a una base en Corea del Sur.

En ese país inició su entrenamiento marcial en el arte del Tangsudo. Diez años después conquistó varios de los torneos de deporte de contacto más prestigiosos del mundo, en los que debió enfrentar a competidores de la talla de Joe Lewis, uno de los karatecas más respetados y temidos de su generación.

Norris anotó su nombre en la historia del cine cuando Bruce Lee lo derrotó en el duelo final de la película The Way of the Dragon (1972). Pero su estrellato internacional se afianzaría con Cannon Films, principal responsable del fenómeno Chuck Norris.

Las cabezas de aquella productora, los primos israelíes Menahem Golan y Yoram Globus, embarcaron al tejano en producciones de acción como las ya mencionadas Missing in Action, Delta Force, Firewalker e Invasion U.S.A., todas ellas éxitos de taquilla, alquileres de video y trasmitidas frecuentemente en televisión.

Vista en retrospectiva, la maniobra de Cannon no parece tan arriesgada. Sin embargo, en los albores de los años 80 la filmografía de Norris era muy limitada. Apostar por él no garantizaba el éxito incuestionable que obtuvieron el actor y quienes lo contrataron para protagonizar cinco películas entre 1984 y 1986.

Las nueve temporadas de Walker, Texas Ranger (1993-2001), fijaron en la memoria de los televidentes la estampa de aquel hombre imperturbable ante todo tipo de amenazas y más letal con sus puños y patadas que armado.

Hace más o menos unos veinte años empezó en la internet ese gran hito de la creatividad colectiva llamado los «Chuck Norris Facts» —«datos sobre Chuck Norris»—, joyas extraídas de su mito. No había video o noticia acerca de Norris en la que no se leyeran frases del tipo:

«Dicen que las lágrimas de Chuck Norris curan el cáncer; es una lástima que él nunca llore»; «cuando Chuck Norris nació, él fue quien le dio las nalgadas a su mamá» o «Chuck Norris no hace flexiones de brazo: aparta de sí al planeta Tierra».

El lector puede deleitarse con centenares de esas hipérboles, incluso en los obituarios del actor, fallecido el 19 de marzo de 2026 en Hawaii. No es un irrespeto, sino un tributo a quien supo elevarse sobre su condición mortal y fue tan duro que venció a la muerte, pues los símbolos perduran más allá de las tumbas.