Así es la torre gamer Acer Predator Orion 7000 con la RTX 5080: el monstruo del 4K y los FPS casi ilimitados
Su talón de Aquiles: un disco duro de apenas 512 gigas, aunque fácilmente ampliable.
Por Santiago Cruz Hoyos
5/8/20243 min read


Mi iMac de 27 pulgadas murió de repente. Comenzó a apagarse tras apenas 20 minutos encendido y, casi al mismo tiempo, apareció una oferta de Black Friday inesperada: una torre gaming como la soñé de niño, a mitad de precio. Una cosa llevó a la otra.
La tentación tenía nombre propio: Acer Predator Orion 7000, una bestia equipada con tarjeta gráfica RTX 5080, 32 gigas de RAM y un procesador Intel Core Ultra 7 265K.
Del ecosistema Apple al salto al PC
Después de una década atrapado en el ecosistema de Apple —que limita seriamente el acceso al gaming—, la compra empezó a tener cada vez más sentido. Aunque soy jugador de consolas y un entusiasta que las colecciona, jugar en PC era algo que venía llamándome la atención desde hacía tiempo.
Pensé mucho la decisión e hice cuentas. Aunque estaba rebajada, el precio de la torre era similar al de un carro usado. Aun así, decidí adquirirla. El sueño de niño, de alguna manera, estaba más cerca que nunca gracias a la rebaja.
Eso sí, implicaba otros gastos. No tiene sentido comprar semejante equipo sin un monitor a la altura: 4K y una tasa de refresco superior a 120 Hz. Pero del monitor —Samsung— escribiré en otra oportunidad.
Rendimiento: 4K nativo y gráficos al máximo
Tras tres meses de uso, mi experiencia con el equipo ha sido muy satisfactoria. Puedo jugar cualquier título en 4K nativo, con los gráficos al máximo y sin concesiones.
Aunque no soy especialmente exigente con las resoluciones —viniendo de consolas—, entiendo perfectamente a quienes defienden el 4K nativo frente al reescalado de PS5 o Xbox Series. Las diferencias son evidentes: la calidad gráfica es superior y el nivel de inmersión cambia por completo. El videojuego empieza a apreciarse no solo por la jugabilidad, sino también por el arte que hay detrás. Siempre lo he pensado: los videojuegos deberían empezar a considerarse otra forma de arte.
Multijugador y fluidez real
En multijugador, la torre supera con holgura los 120 FPS en Call of Duty (aunque no soy de contarlos, la fluidez se siente). En esta saga nunca he sido especialmente bueno, pero esa fluidez parece darme una pequeña ventaja: he subido de nivel más rápido que cuando jugaba en consolas.
Silencio y refrigeración: un punto alto
Otro aspecto que sorprende es el ruido, o mejor dicho, la ausencia de él. Incluso jugando con los gráficos en alto, la torre es supremamente silenciosa: no se siente.
Con refrigeración líquida y varios ventiladores, el equipo parece no exigirse demasiado, ni siquiera con los ajustes gráficos más elevados.
El gran “pero”: el almacenamiento
La principal decepción es la capacidad del disco duro: 512 gigas apenas para semejante monstruo. Eso sí, el equipo trae la posibilidad de instalar un SSD externo e insertarlo directamente en la torre, al estilo de las tarjetas de expansión de memoria de la Xbox Series.
Por ahora no me he afanado en ampliar el almacenamiento. Me he impuesto una regla: no acumular decenas de juegos, sino jugar uno, exprimirlo al máximo, terminarlo y luego desinstalarlo para pasar al siguiente. He llegado a una conclusión personal: entre más juegos tenemos a la mano, menos jugamos. Picamos aquí y allá sin terminar nada.
En ese sentido, el pequeño SSD de 512 del Acer Predator ha terminado siendo una oportunidad para ordenar mis hábitos de gaming.
Detalles que se extrañan
Otra pequeña decepción es que un equipo de este valor no incluya ningún obsequio adicional para la comodidad del comprador. Un teclado y un mouse bien podrían haberse incluido.
Veredicto final
Por lo demás, mi experiencia ha sido muy satisfactoria. Estoy jugando como lo soñé de niño: gráficos al máximo, fluidez total y, además, a mitad de precio.
De no ser por la limitada capacidad del disco duro, este equipo se llevaría un 10. Por ese detalle, mi calificación final es 8.5.





